Twitter ha anunciado que empezará a borrar tweets selectivamente, aunque solo circunscritos a ciertos países para poder obedecer sus legislaciones particulares. Es lo que pasa con las empresas globales, que no todos los países tienen las mismas normas y cada sociedad tienen sus propias reglas a las que se tienen que adaptar para poder ganar dinero allí. Más allá de la censura que confirma que va a hacer una empresa privada, porque Twitter no deja de ser una empresa privada y si no te gusta su servicio o su política tienes el poder de no consumir su producto, el concepto de censura siempre me ha interesado y siempre llego a la misma conclusión, la peor censura se encuentra dentro nuestro.
Continúa
Si buscas como hacer mapas mentales en el amigo Google te saldrán muchos resultados con reglas detalladas de como hacerlos, sin embargo, creo que a la mayoría se les escapa la más importante que no es otra que: no hay normas, no hay reglas. Los mapas mentales son una forma de organizar nuestras ideas de manera visual y si queremos que de verdad nos ayuden debemos dejar que sean libres.

Prácticamente todos te dicen que tienes que empezar por una idea central y colocarla en el centro, no es una mala idea para empezar, pero no creas que es la única correcta, hay más opciones. Por ejemplo, puedes empezar a escribir conceptos sin ton ni son, cada uno en una parte de la hoja, en una tormenta de ideas visual, después, cuando ya te has vaciado y no tienes nada más que añadir comienzas a unir las ideas con flechas, haciendo grupos con círculos de colores, lo que se te ocurra, y poco a poco irás descubriendo relaciones que no sospechabas que existían.
Continúa
Estaba sentado junto al ordenador mirando la pantalla cuando se dio cuenta, no podía creer lo que acababa de escribir. Estaba a punto de hacer click en el botón de publicar, pero un súbito remordimiento le paralizó. Que cojones había escrito, que coño estaba haciendo, en que mierda se había convertido, toda su vida luchando contra los que querían imponer su opinión, luchando por la libertad y ahora se daba cuenta que él era uno más de ellos. Le había pasado sin darse cuenta, poco a poco se había transformado en lo que odiaba y ahora ya era una realidad. Leyendo su último artículo no había duda, ya no defendía la libertad, simplemente defendía su libertad mientras intentaba destruir la de los demás. Quería imponer su visión absolutista del mundo, sus palabras eran puro adoctrinamiento.
Bajó la pantalla del portátil, se apartó de la mesa y cerró lo ojos, como demonios no se había dado cuenta. Hace años ya había pensado en ésto, siempre se decía que todo el mundo se acaba convirtiendo en lo que más detesta, que las contradicciones crecen como la mala hierba, incluso en las ideas más puras, pero que a él no le pasaría. Sin embargo, ya había sucedido, tenía miedo de releer sus últimos artículos, porque sabía que eran una traición a sus ideas, que se había vendido, que se había corrompido. Se levantó despacio de la silla y se dirigió lentamente a la cocina. Se sirvió un vaso de agua y se lo bebió en un gran sorbo, volvió a cerrar los ojos e intentó recordar como había empezado todo, como era él hace unos años. Tras unos minutos recordando volvió a su despacho, miró su portátil cerrado, hizo un profundo suspiro, se sentó en el suelo y comenzó a llorar.

Nikon D3000 | 55mm | f/13.0 | 1/640 sec | ISO:100

Si en este cambio de siglo hay una figura que brilla con luz propia en el campo de la tecnología y los negocios es sin duda Steve Jobs. Una persona que revolucionó todos los campos donde metió su inspirado olfato para las oportunidades y los cambió de una forma que dejaron de ser lo que eran para ser otra cosa que nadie imaginaba. Por eso una biografía de él me parecía tan interesante, aunque el hecho que se tratara de algo oficial y consentido me provocaba un pequeño olor a censura, y más teniendo una pequeña idea de su controladora personalidad.
Continúa
El pueblo que está dispuesto a cambiar su libertad por seguridad no merece ninguna de las dos.
Benjamín Franklin
Siempre que hablo de meditar me doy cuenta de que la gente se confunde y no me entienden, se equivocan pensando que meditar y reflexionar son dos palabras sinónimas, cuando son dos conceptos diferente. Reflexionamos sobre un tema concreto, para encontrar una solución a algo, en cambio meditar no busca ningún resultado. Se podría decir que meditar es como poner en forma el cerebro, hacer un poco de ejercicio, correr, hacer pesas, un poco de bicicleta estática, pero sin que sea una competición. Por el contrario, reflexionar sería como subir la nevera al cuarto piso sin ascensor, se puede conseguir con esfuerzo, pero si antes has entrenado y tienes tus músculos preparados es mucho más sencillo.
Una de las formas más eficaces para aumentar la creatividad es utilizando técnicas visuales como los mapas mentales. Simplemente agarrando un lápiz y a base de flechas que relacionen palabras sueltas, puedes avanzar en tus ideas mucho más rápido de lo que podrías imaginar. Y es que nuestro cerebro está preparado para actuar de manera visual, somos uno de los mamíferos que hemos desarrollado más el sentido de la vista y construir mapas mentales es una forma de aprovechar esta herramienta innata en nuestro beneficio. Ver las relaciones en una hoja de papel mediante flechas es mucho más sencillo que en un folio lleno de frases y argumentos bien desarrollados.
Cada vez estoy más obsesionado con la simplicidad de los argumentos. Me encantan los textos elaborados que dan un paseo por sus argumentos, incluso muchas veces me he quejado de internet por estar lleno de textos breves que no aportan nada. Sin embargo, me enamora la simplicidad de algunos textos breves, textos con las palabras justas para explicar lo que quieren decir, donde una palabra de más sería estropear todas las demás. Este tipo de texto es muy difícil de conseguir porque es una mezcla perfecta de trabajo e intuición.
Todo el mundo vive obsesionado por el éxito, una palabra que en ocasiones es difícil de conseguir que te definan. ¿Qué es el éxito? Yo entiendo el éxito como si se tratara de un poliedro con múltiples caras, algo que no se puede valorar objetivamente mediante una serie de parámetros, tiene tantas dimensiones que lo que para uno es éxito para el resto no lo es. De modo que el éxito no deja de ser algo valorativo, uno tiene éxito cuando cree que ha tenido éxito. Esa creencia puede venir de las reacciones de tu entorno mezcladas con tus propios sentimientos en un cóctel que en ocasiones puede ser muy amargo, pero en otras pocas dulce como la miel.