La traición
Estaba sentado junto al ordenador mirando la pantalla cuando se dio cuenta, no podía creer lo que acababa de escribir. Estaba a punto de hacer click en el botón de publicar, pero un súbito remordimiento le paralizó. Que cojones había escrito, que coño estaba haciendo, en que mierda se había convertido, toda su vida luchando contra los que querían imponer su opinión, luchando por la libertad y ahora se daba cuenta que él era uno más de ellos. Le había pasado sin darse cuenta, poco a poco se había transformado en lo que odiaba y ahora ya era una realidad. Leyendo su último artículo no había duda, ya no defendía la libertad, simplemente defendía su libertad mientras intentaba destruir la de los demás. Quería imponer su visión absolutista del mundo, sus palabras eran puro adoctrinamiento.
Bajó la pantalla del portátil, se apartó de la mesa y cerró lo ojos, como demonios no se había dado cuenta. Hace años ya había pensado en ésto, siempre se decía que todo el mundo se acaba convirtiendo en lo que más detesta, que las contradicciones crecen como la mala hierba, incluso en las ideas más puras, pero que a él no le pasaría. Sin embargo, ya había sucedido, tenía miedo de releer sus últimos artículos, porque sabía que eran una traición a sus ideas, que se había vendido, que se había corrompido. Se levantó despacio de la silla y se dirigió lentamente a la cocina. Se sirvió un vaso de agua y se lo bebió en un gran sorbo, volvió a cerrar los ojos e intentó recordar como había empezado todo, como era él hace unos años. Tras unos minutos recordando volvió a su despacho, miró su portátil cerrado, hizo un profundo suspiro, se sentó en el suelo y comenzó a llorar.

