El niño se porta mal, y los padres se equivocan en la solución

Seguro que todos vosotros habéis presenciado esta historia. Un niño insoportable en el cine o en cualquier lugar, no para de gritar y de saltar por las butacas. Los padres prácticamente no les hacen ni caso, hasta que se dan cuenta que todo el cine les está mirando. Entonces piensan que tienen que hacer algo y le dicen al niño “si te portas bien te doy una chocolatina“. El niño no hace ni caso claro. Pero el padre se levanta, va al bar del cine y le compra alguna chuchería. Le vuelve a repetir el “si te portas bien te doy una chocolatina“. El niño le mira como si no hubiera roto un plato en su vida y el padre le da la chuchería. Ahora llega lo bueno, el niño se está quieto durante diez minutos, lo que le dura la chocolatina, y después empieza a portarse igual.

¿Qué ha sucedido? Que el niño se porta mal, y el adulto para que se porte bien le da un premio. Eso piensan la mayoría de padres, pero en realidad lo que ha pasado es que el niño se ha portado mal y el padre le ha dado un premio por portarse mal. Porque lo que aprende el niño es que si quiere algo debe portarse mal, así vendrá corriendo su padre con una golosina (el premio).

El padre también aprende algo, que si le da una golosina se está quieto diez minutos. Una cosa que no es lo que en realidad quiere, lo que le gustaría al padre es que siempre se portará bien. Pero ésto, como podéis deducir, es imposible siguiendo este guión. Poco a poco se va haciendo un círculo vicioso donde el niño busca su premio portándose mal y el padre su respiro de diez minutos dándole una golosina a su hijo.

¿Qué habría que hacer para romper este círculo? Pues lo evidente, no premiar la mala conducta y sí la buena. Sólo dar golosinas cuando se porte bien. Pero entonces, ¿Por qué es tan difícil ésto si parece tan evidente? Por el premio que reciben los padres. Los padres quieren que su hijo se porte bien, pero sólo lo valoran en comparación cuando se porta mal. Cuando el hijo se porta bien por ellos solos no se dan cuenta y no son capaces de premiarlo, en cambio cuando se porta mal si se dan cuenta y creen que premian el portarse bien cuando lo que hacen es premiar el portarse mal.

Otra cosa que se puede hacer es no premiar cuando se portan mal. Ésto es bastante difícil porque el niño tiene muy interiorizado el portarse mal con el premio, y seguramente se producirá lo que se conoce como explosión de conducta. Hará mas extrema la conducta que habitualmente le reportaba premios. Así que empezará a portarse realmente mal, y aquí entra el aguante de los padres que no pueden ceder, porque si ceden durante una explosión será más difícil erradicar esa conducta.