Censura y creatividad en los tiempos de Twitter

Twitter ha anunciado que empezará a borrar tweets selectivamente, aunque solo circunscritos a ciertos países para poder obedecer sus legislaciones particulares. Es lo que pasa con las empresas globales, que no todos los países tienen las mismas normas y cada sociedad tienen sus propias reglas a las que se tienen que adaptar para poder ganar dinero allí. Más allá de la censura que confirma que va a hacer una empresa privada, porque Twitter no deja de ser una empresa privada y si no te gusta su servicio o su política tienes el poder de no consumir su producto, el concepto de censura siempre me ha interesado y siempre llego a la misma conclusión, la peor censura se encuentra dentro nuestro.

Porque todos tenemos una autocensura que condiciona nuestra conducta y nuestra opinión. No nos damos cuenta, pero la tenemos, tenemos prejuicios contra la gente de derechas, contra los de izquierdas, contra los que no son como nosotros. Seleccionamos a los amigos de forma que nos confirmen nuestras ideas, incluso en Twitter si alguien dice cosas que no se corresponden con nuestras ideas le silenciamos haciendo unfollow. Nos comportamos como pequeños dictadores que quieren mantener su poder a toda costa y están aterrados por los cambios. La autocensura es una forma de evitar el cambio, de no darnos cuenta de que estamos cambiando continuamente.

Ya desde pequeño nos la empiezan a imponer, en la escuela te dicen lo que está mal y lo que está bien, que tal cosa se dibuja de esta manera, que las flores no pueden ser verdes y que las hojas no pueden ser naranjas. Vamos interiorizando todas esas normas para mantener un mundo ordenado y significativo que nos de seguridad, sin embargo, muchas veces eso no es real, el mundo cambia continuamente y mucho más rápido de lo que pensamos. Hace cinco años nadie tenía ni Twitter ni Facebook, y mucho menos smartphones, ahora son imprescindibles y no damos crédito a vivir sin ellos. Sin embargo, esos servicios o productos nuevos solo pueden ser creados por gente que ve que el mundo está en continuo movimiento, por gente que sabe apartar sus autocensuras y dejar espacio a su creatividad, por gente que esta dispuesta a cambiar y con ello a cambiar el mundo.

La autocensura es el gran rival de la creatividad, la destruye incluso antes de que sepas que la tienes y quizás lo más interesante es que ni siquiera nos damos cuenta de ello. Nos quejamos de que los gobiernos censuran, mientras nosotros somos capaces de censurarnos de una forma más dogmática todavía y vanagloriarnos por ello. No hay que tener miedo al cambio, no hay que tener miedo a descubrir cosas de uno mismo, hay que dejar respirar a la creatividad para poder adaptarnos a los cambios.